jueves, 30 de septiembre de 2010

Conmemora Cuautla Arturo Ríos Ruiz

Erick Pinedo González

“En un momento en que tanto se habla del centenario y bicentenario, las opiniones están divididas. Pienso que la revolución no le ha cumplido al campesino, porque la pobreza ahora está más enseñoreada que nunca. Las estadísticas reportan cuarenta millones de gente pobre… pero pobre, pobre”.

Arturo Ríos Ruiz, historiador y periodista, ha dedicado su vida al ejercicio informativo, la política e investigación. Fuera de toda formalidad, comparte su conocimiento y experiencia durante una peculiar conferencia de medios, en el estudio B de televisión de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Nacido en Técpan, Guerrero, hoy en día coordina los enlaces editoriales de TVC Noticias. Muy particularmente, estudia la ciudad de Cuautla y sus héroes, en especial a uno de sus conciudadanos más famosos del periodo independentista: “hasta ahora yo soy el historiador que más le ha dedicado páginas a Hermenegildo Galeana”, asegura.

Dicha ciudad, en el estado de Morelos, resulta un lugar histórico que forma parte de las joyas del país. En ésta, la ciudad tres veces heroica, la Atenas de Morelos, se llevó a cabo un sitio durante 73 días en 1812, cuya liberación fue una de las grandes proezas en la búsqueda de la independencia mexicana.

“En sus cinco años de campaña, fue el evento más importante que enfrentó José María Morelos. El resultado de la batalla determinó que el ejército español podía ser vencido”, arguye el periodista.

Félix María Calleja, general al mando de las tropas españolas, calculaba que en dos horas acabaría con los insurgentes: cinco mil sublevados aguantaron la presión de 12 mil soldados españoles durante casi dos meses y medio.

“El sitio de Cuautla tiene una gran historia en cuanto a ese espíritu de soportar todo lo que paso mientras no había agua ni comida. Ya no podían entrar los víveres. Fue algo fatal. De tal manera se ofrece indulto a Morelos y sus hombres, éste le contesta: la misma gracia la concedo a Calleja y su gente. Pero en el fondo sabía que tenía que hacer algo pronto porque el hambre ya estaba matando los suyos”.

Con la ciudad sitiada y privada de agua por los realistas, Morelos ordena cavar pozos que pronto se secaron debido a la demanda por comer, beber y asearse. Bajo estas circunstancias, las personas dentro del territorio debían incluso consumir cualquier animal que encontraban, desde lagartijas hasta insectos.

Para solucionar el problema de escasez, dice el también historiador, “Hermenegildo Galeana, que había sido el mejor operador de Morelos, sale con un contingente hacia un batallón enemigo, un grupo considerable y bien armado que cuidaba el corte del agua”.

En lo que los insurgentes pelaban y comenzaban a ganar, otro grupo construye un torreón para proteger el caudal del agua. Así, el Batallón de Guadalupe comandado por Galeana, se hace del fuerte, el cual nunca pudo ser recuperado por los españoles incluso después de veinte intentos, devolviendo el agua y la vida a Cuautla.

Durante sus investigaciones en aquel estado, Ríos Ruiz halló una pieza significativa del periodo que indaga. Un cañón llamado “el niño”, por su pequeño tamaño, obsequio para Morelos de los hermanos Galeana. Uno de los cuatro utilizados para defender la ciudad de Cuautla:

“Yo siempre fui un reportero con suerte: encontré la primer pieza de artillería de Morelos. Todos lo daban como una anécdota, como leyenda o creación. Fui a entrevistar a un historiador, Salvador Ruedas, y en la plática me dice: yo tengo “el niño” aquí en un museo. Tenía yo quince años buscándolo”.

En una de aquellas batallas, los realistas tratan de tomar una trinchera por sorpresa asesinando a los encargados de los cañones enemigos. De ahí el inicio de la famosa anécdota del niño artillero, Narciso Mendoza, quien defendió el fuerte al activar el arma balística que apuntaba a la entrada en peligro:

“Murieron ocho importantes oficiales de Callejas, trescientos realistas y doscientos heridos; se vislumbró la retirada española, dándoles el triunfo a los insurgentes”, según el investigador guerrerense.

“Por la operación, empuje, entrega y operatividad militar que había desarrollado Galeana, éste instrumenta su propia estrategia y logra romper el sitio. Lo que significó un triunfo para Morelos y Pavón, al manchar los blasones que gozaba Calleja como alto militar: traía el prestigio de haber derrotado a Hidalgo en dos ocasiones, luego detenido y fusilado”. La emancipación continuaría.

Parte fundamental de la historia mexicana ocurre en estas tierras, en donde, cien años después, el cadáver de Zapata llegaría a reposar, pero no así su leyenda:

“Fue temerario, aparentemente iletrado, pero no era de familia humilde. Para las condiciones socioeconómicas de la época, era un hombre que comía, que fue a la escuela. Tenía cierto estatus social, pero sin llegar a ser rico. Era un hombre con visión”, le describe.

“Era un joven que a los diecisiete años ya ocupaba un cargo en la junta de Cuautla”. Cuando muere Torres Burgos, iniciador del movimiento armado en el sur del país, Zapata toma las riendas de la revolución en Ayala, vecino municipio de Cuautla, en el mismo estado.

Doscientos años después del sitio, y cien tras el inicio de la revolución, la situación actual del país para Ríos Ruiz se mantiene en la ignominia:

“No podemos decir que todo esta bien. Han leído que la educación en el país es una de las peores del mundo. Pero bueno, eso es un mal sistema político”.

Esto es sólo una pequeña parte de la inmensa y compleja historia de México narrada a través de un activo en el tema del territorio. Los testigos siguen ahí, en completo silencio: paredes, campanas, balazos, armas que asesinaron por nuestra emancipación y soberanía. La historia de un territorio, un país, escrita con sangre.

Fuentes pasivas:

Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM. Diccionario de escritores mexicanos siglo XX: desde las generaciones del Ateneo y novelistas de la Revolución hasta nuestros días. Universidad Nacional Autónoma de México. Centro de Estudios Literarios. México, 2004.

  • Ríos Ruiz, Arturo. Hermenegildo y los Galeana: el brazo fuerte de Morelos. Instituto Politécnico Nacional. México, 2007.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Revive Ríos Ruiz importancia histórica de Cuautla

El periodista e historiador Arturo Ríos Ruíz platicó sobre la importancia de la ciudad de Cuautla, Morelos durante la lucha de independencia y la revolución mexicana.
La llamada “Atenas de Morelos”, por sus 95 grupos de intelectuales, fue el escenario del famoso sitio de Cuautla, “el evento más importante que enfrentó Morelos en toda la historia de sus cinco años de campañas”, afirmó Ríos Ruíz, autor en 2002 de la investigación Hermenegildo Galeana, del IPN.
El insurgente José María Morelos y Pavón llegó a ese lugar con miras de tomar después la Ciudad de México, según advertía el virrey de la Nueva España, Franciso Xavier Venegas, quien ordenó a Felix María Calleja, jefe militar del centro del país, detener la campaña de Morelos.
“Morelos apostó por Cuautla por cuestiones geográficas, por las lluvias de abril”, comentó Ríos, ya que el territorio de esa zona se volvería fangoso y no permitiría que los realistas desplazaran su artillería. Sin embargo, no llovió.
El sitio de Cuautla transcurrió del 19 de febrero al 2 de mayo de 1812. “Duró 73 días. Todos los historiadores dicen que son 72 días pero Salvador Solís descubrió que 1812 fue año bisiesto.”
Previo al sitio, Víctor Bravo había fortificado la ciudad antes de la llegada de los insurgentes liderados por Morelos y Pavón, el  7 de febrero de 1812. El día 8 llegó Calleja a Cuautla y el 19 de febrero a las 7 de la mañana inició el sitio con un asalto al convento de la plaza de San Diego.
LOS DOS NIÑOS
El primer cañón con el que contaron las tropas de Morelos se apodó El Niño, por su tamaño pequeño. Fue un regalo de los sobrinos de Hermenegildo Galeana, Pablo y Antonio Galeana de los Ríos. Ese fue uno de los 5 cañones con los que las  tropas insurgentes combatieron en Cuautla.
En aquel sitio a la ciudad morelense hubo un descuido de los rebeldes que casi permite la entrada de los realistas, pero el asalto fue evitado. “El niño artillero los salvó de la toma de Cuautla”, comenta Ríos Ruíz.  Se trató de Narciso Mendoza, quien disparó un cañón contra el ejército y mató a varios mandos altos del Ejército que se disponían a penetrar en el fuerte.
            Posterior a la batalla del día 19, los sitiados comenzaron a sufrir de hambre y falta de agua. Calleja ofreció el indulto a Morelos y sus tropas. “La misma gracia le ofrezco a Calleja”, fueron las palabras que Ríos Ruiz, oriundo de Tecpan, Guerrero, recuerda que dirigió Morelos al realista.
            “Pero Morelos tenía que hacer algo. Convocó a sus operadores y se designa a Galeana para romper el sitio de Cuautla”. Así es como el 2 de mayo  de 1812 salieron los insurgentes de Cuautla mediante una maniobra sorpresiva.
100 AÑOS DESPUÉS
El historiador Arturo Ríos comentó que también Cuautla es un sitio histórico importante porque vio el desarrollo de la carrera revolucionaria de Emiliano Zapata.
            Muy cerca de allí, en Villa de Ayala “Juan José Torres Burgos fue el iniciador de la revolución y después se le une Zapata, que desde los 17 años se inició en la revolución”, y agrega: “Cuando surge la revolución mexicana con el Plan de San Luis, él ya estaba en guerra peleando la tierra en Cuautla y Villa de Ayala”
            A la muerte de Torres Burgos, Zapata toma las riendas de la revolución en esa zona.
            Emiliano Zapata nació el 8 de agosto de 1879 en San Miguel Anenecuilco, Morelos. Se adhirió al Plan de San Luis, proclamado por Francisco I. Madero, al cual también se unió Francisco Villa. El plan formalizaba el levantamiento armado en contra de la dictadura de Porfirio Díaz.
GALEANA ERA GALLO
Arturo Ríos Ruiz es el historiador que más atención le ha dedicado al estudio del insurgente Hermenegildo Galeana. “Además nací en el pueblo donde él nació”: Tecpan, Guerrero. Es autor de Hermenegildo Galeana, investigación editada por el Instituto Politécnico Nacional en 2002.
Galeana y sus sobrinos se unieron a las fuerzas rebeldes de Morelos el 7 de noviembre de 1810. Es conocido por haber manejado el machete como un maestro. A su arma se le reconoce como el machete suriano y a él como Tata Gildo. “Era gallo”, comenta Ríos Ruiz.

Por: Gerardo Suárez López