Todo está listo para festejar el Día de muertos. Los fallecidos en Ciudad Juárez, Nayarit, la colonia Morelos y Tepito son los invitados de honor.
Este dos de noviembre, contrario al 15 de septiembre o 20 de noviembre, sí tenemos mucho que festejar: ni más ni menos que a 30 mil muertos, aproximadamente, en lo que va del año.
Este Día de muertos es especial porque por lo menos 30 mil familias más se sumarán al festejo.
Y para rendirle tributo a los difuntos, la UNAM, en coordinación con escuelas e institutos de enseñanza exteriores, montan, como cada año, la Mega ofrenda en “las islas” de Ciudad Universitaria, del 28 de octubre al dos de noviembre.
Ahí, el coro de la Escuela Nacional de Trabajo Social, ENTS, ameniza con sus cánticos en náhuatl la llegada de los visitantes.
Gente de todos tamaños, formas y colores llega. Se escuchan voces que dicen “¡Mira qué bonito!” o “Esa ofrenda está muy chafa” o esta otra “No ma… me cae que está poca madre”.
Al igual que la gente, las ofrendas también son diferentes, aunque la mayoría tiene algo en común: calaveras de papel maché alusivos al bicentenario de la Independencia nacional.
Lo curioso es que las noticias sobre asesinados, decapitados, baleados, finados, etcétera, no están presentes. Sin embargo, también son muertos.
¡Fotos, fotos!
Al mero estilo del cantautor mexicano “Chava” Flores, “clic, clic, clic, el retrato ya salió…”, los transeúntes posan, hacen caras y sonríen para la foto y tratar de opacar a la multifacética Catrina.
Huele a muerte, a copal, a aserrín, a cempasúchil, humo de velas apagadas por el aire inesperado de una mañana fría. Inesperado como la muerte, no sabes a que hora llega.
Al fondo, casi al llegar al auditorio Alfonso Caso, un escenario con una banda con nombre alemán que interpreta una canción en alemán. A su lado y formando una gran hilera hay puestos de comida.
Pan de muerto, tamales, ponche y café resaltan en la vendimia y son consumidos por los visitantes como si fueran regalados, o sea, por montones.
Caminar por el sendero de la muerte no es nada sencillo, y hoy CU se ha puesto un buen disfraz, la Mega ofrenda.
Hay quienes dicen que la UNAM es como un México en chiquito y hoy se reafirma. Un espacio con la muerte como protagonista engalana “las islas” de CU. Y una gran mancha de sangre avergüenza a toda una nación. No es más que una analogía.
Este dos de noviembre, contrario al 15 de septiembre o 20 de noviembre, sí tenemos mucho que festejar: ni más ni menos que a 30 mil muertos, aproximadamente, en lo que va del año.
Este Día de muertos es especial porque por lo menos 30 mil familias más se sumarán al festejo.
Y para rendirle tributo a los difuntos, la UNAM, en coordinación con escuelas e institutos de enseñanza exteriores, montan, como cada año, la Mega ofrenda en “las islas” de Ciudad Universitaria, del 28 de octubre al dos de noviembre.
Ahí, el coro de la Escuela Nacional de Trabajo Social, ENTS, ameniza con sus cánticos en náhuatl la llegada de los visitantes.
Gente de todos tamaños, formas y colores llega. Se escuchan voces que dicen “¡Mira qué bonito!” o “Esa ofrenda está muy chafa” o esta otra “No ma… me cae que está poca madre”.
Al igual que la gente, las ofrendas también son diferentes, aunque la mayoría tiene algo en común: calaveras de papel maché alusivos al bicentenario de la Independencia nacional.
Lo curioso es que las noticias sobre asesinados, decapitados, baleados, finados, etcétera, no están presentes. Sin embargo, también son muertos.
¡Fotos, fotos!
Al mero estilo del cantautor mexicano “Chava” Flores, “clic, clic, clic, el retrato ya salió…”, los transeúntes posan, hacen caras y sonríen para la foto y tratar de opacar a la multifacética Catrina.
Huele a muerte, a copal, a aserrín, a cempasúchil, humo de velas apagadas por el aire inesperado de una mañana fría. Inesperado como la muerte, no sabes a que hora llega.
Al fondo, casi al llegar al auditorio Alfonso Caso, un escenario con una banda con nombre alemán que interpreta una canción en alemán. A su lado y formando una gran hilera hay puestos de comida.
Pan de muerto, tamales, ponche y café resaltan en la vendimia y son consumidos por los visitantes como si fueran regalados, o sea, por montones.
Caminar por el sendero de la muerte no es nada sencillo, y hoy CU se ha puesto un buen disfraz, la Mega ofrenda.
Hay quienes dicen que la UNAM es como un México en chiquito y hoy se reafirma. Un espacio con la muerte como protagonista engalana “las islas” de CU. Y una gran mancha de sangre avergüenza a toda una nación. No es más que una analogía.