martes, 2 de noviembre de 2010

Muertos preparados para su día

Todo está listo para festejar el Día de muertos. Los fallecidos en Ciudad Juárez, Nayarit, la colonia Morelos y Tepito son los invitados de honor.

Este dos de noviembre, contrario al 15 de septiembre o 20 de noviembre, sí tenemos mucho que festejar: ni más ni menos que a 30 mil muertos, aproximadamente, en lo que va del año.

Este Día de muertos es especial porque por lo menos 30 mil familias más se sumarán al festejo.

Y para rendirle tributo a los difuntos, la UNAM, en coordinación con escuelas e institutos de enseñanza exteriores, montan, como cada año, la Mega ofrenda en “las islas” de Ciudad Universitaria, del 28 de octubre al dos de noviembre.

Ahí, el coro de la Escuela Nacional de Trabajo Social, ENTS, ameniza con sus cánticos en náhuatl la llegada de los visitantes.

Gente de todos tamaños, formas y colores llega. Se escuchan voces que dicen “¡Mira qué bonito!” o “Esa ofrenda está muy chafa” o esta otra “No ma… me cae que está poca madre”.

Al igual que la gente, las ofrendas también son diferentes, aunque la mayoría tiene algo en común: calaveras de papel maché alusivos al bicentenario de la Independencia nacional.
Lo curioso es que las noticias sobre asesinados, decapitados, baleados, finados, etcétera, no están presentes. Sin embargo, también son muertos.


¡Fotos, fotos!

Al mero estilo del cantautor mexicano “Chava” Flores, “clic, clic, clic, el retrato ya salió…”, los transeúntes posan, hacen caras y sonríen para la foto y tratar de opacar a la multifacética Catrina.

Huele a muerte, a copal, a aserrín, a cempasúchil, humo de velas apagadas por el aire inesperado de una mañana fría. Inesperado como la muerte, no sabes a que hora llega.

Al fondo, casi al llegar al auditorio Alfonso Caso, un escenario con una banda con nombre alemán que interpreta una canción en alemán. A su lado y formando una gran hilera hay puestos de comida.

Pan de muerto, tamales, ponche y café resaltan en la vendimia y son consumidos por los visitantes como si fueran regalados, o sea, por montones.

Caminar por el sendero de la muerte no es nada sencillo, y hoy CU se ha puesto un buen disfraz, la Mega ofrenda.

Hay quienes dicen que la UNAM es como un México en chiquito y hoy se reafirma. Un espacio con la muerte como protagonista engalana “las islas” de CU. Y una gran mancha de sangre avergüenza a toda una nación. No es más que una analogía.

Galería Día de Muertos. Por Gerardo Suárez

Cuando llega el Día de Muertos, la Ciudad de México se convierte en un mosaico de ofrendas: Se preparan altares en mercados, casas de la cultura, universidades, plazas cívicas, centros comerciales y, por supuesto, en casi cualquier hogar.
Uno no puede escapar de este enigmático culto a la muerte, ya que se vuelve casi omnipresente. Por ello, en Los muertos van primero se ha preparado una galería fotográfica de esta celebración tan viva como en ningún otro país.

El mercado de La Merced, fundado en 1957 y considerado el más grande de Latinoamerica, es uno de los principales abastecedores de todo lo necesario para estas fechas:



En el sur de la ciudad, la Mega Ofrenda de Ciudad Universitaria fue dedicada al bicentenario del inicio de la lucha de Independencia, el centenario de la Revolución y también el centenario de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM destacó con varios altares de muertos en sus instalaciones.
También en la zona sur de la capital, concretamente en el centro de Coyoacán, se montaron varias ofrendas, de las cuales destacó el altar montado en el kiosko en memoria de los escritores Carlos Monsiváis, José Saramago, Carlos Montemayor, Edmundo Valadez, Alí Chumacero, Germán Dehesa y el caricaturista Gabriel Vargas, fallecidos este año.


viernes, 29 de octubre de 2010

Los muertos por: Adrián Ávila


“Un fantasma recorre las calles de México, el fantasma del capitalismo, cuyo poder amalgama la dicotomía de las costumbres” Leyó Chano al final del día en un pedazo de papel hallado en la calle tras descubrir que ya estaba muerto.
* * *
Con un chaleco de lana, camina con el cuerpo encorvado hacia el frente; el hombre pequeño pasa el lumbrical de su mano por la nariz y sorbe el aire con un gesto cual minino mientras atraviesa la entrada de un negocio localizado en la colonia San Felipe de Jesús de la delegación Gustavo A. Madero.
¡Zapatero! –vocifera alto para vencer el ruido de la maquina de coser, empleada por un sujeto de rostro sombrío que manipulaba un tenis hasta el momento de oír la voz, para él conocida, de Chano. Chano ¿cómo ha estado? –contesta y apaga la máquina.
La respuesta de Chano se aplaza por la intromisión de dos niños en el local. Me da mi calaverita –pronuncia el mayor con una máscara de rostro amorfo igual a la del menor–. Hoy no es el día –contesta, lacónico, Chano mirando la calabaza de plástico de uno de ellos brillar por la potencia del sol.
Sin la presencia de los niños el zapatero arguye mientras sostiene un periódico en las manos: No Chano ¿Cómo no va a ser día de muertos –y le tira el periódico sobre el mostrador donde se ve nítido el cadáver ensangrentado de una persona– aquí todos los días es día de muertos.
Chano, tácito, saca de su bolsa unas botellas de plástico y las extiende por encima del periódico. Ahí está lo que me pidió –comunica al zapatero– las botellas para su templo. Gracias Chano –contesta maravillado– con estas, vamos a juntar más para construir la iglesia de mi pueblo.
Acomodado ya en un taburete, Chano observa la avenida manchada por los automóviles. No hay lapso sin ver cruzar algo por ella. Al otro lado los niños de las máscaras de rostro amorfo reciben paletas de miel por parte del empleado de la farmacia.
Antes era diferente –comienza una perorata Chano– salíamos, no a pedir dinero o dulces para nosotros, sino fruta o algo para la ofrenda de nuestra casa. No decíamos –continúa mientras arranca pintura de la pared con su uña– me da mi calaverita, sino me da para mi muertito, lo hacíamos por ellos.
Sí –contesta el zapatero con una aguja en la boca y deja continuar a Chano–. Ni íbamos disfrazados, cómo pretender ser un muerto, no lo entiendo, extraño el olor al cempasúchil, ya ni ofrendas saben hacer, sólo ponen lo que creen, pero las flores tenían su simbolismo
¡Chano! –interrumpe el zapatero– traiga un refresco. Déme –responde Chano con el brazo extendido hacia su amigo–. El zapatero busca la de diez en su cajón de madera cuyo interior tintinea por el constante movimiento de monedas. Tome ya sabe de cual –indica el zapatero–.
Chano cruza la avenida, en la tienda naturista una araña se posa sobre el dintel de la entrada y unos niños regresan con sus padres de las escuelas con disfraces de varios personajes ficticios. En la tienda, Chano espera su turno, una señora dubitativa no recuerda el encargo de su hija.
Por impaciencia, Chano quiere ir a otra tienda, mas se detiene por una figura que cuelga sobre una pequeña ofrenda. Chano la mira ávido de curiosidad: Un Shiva rojo sostiene crucifijos cristianos en cada mano y su figura permanece encerrada en un círculo hecho de yenes.
Chano sonríe sardónico y su mirada inclinada lo lleva a ver la ofrenda tan profana como el amuleto: Calaveras de azúcar sobre papel crepe naranja y en el piso bajo, unas velas sobre un mantel morado y alrededor de ellas figuras de Mickey Mouse disfrazados como arquetipos del terror estadounidense.
¿Qué va a llevar Chano? –una voz ronca interrumpe la cavilación de Chano–. Un refresco –contesta bajo, como un susurro, Chano–. Del de siempre verdad –cuestiona la tendera–. Chano sólo asiente sin despegar la mirada de la ofrenda.
Tomé –dice Chano y coloca la botella sobre el periódico cuyas hojas se pegan por la humedad recibida del refresco frío. Gracias Chano –reza el zapatero– ¿no gusta un vaso? Pues a ver –responde Chano– Ya no se respeta nada caray.
El zapatero no escucha el denuesto de su amigo, pero Chano continúa: Ya no sabe uno dónde empiezan las cosas, ni cuando terminan. Mande –grita el zapatero–. Chano no lo oye, sin embargo, prosigue: Se han perdido las costumbres como tales.
Un día mi madre –cuenta Chano– me pegó en los dedos con la piedra del molcajete hasta dejarlos hinchados –se mira los dedos sorprendido, el motor del zapatero se detiene– por haber tomado un pan de la ofrenda, hoy a nadie parece importarle los muertos, como si no existieran, como si sólo se viviera.
Se oye un suspiro en la penumbra del local. A mí Chano –comienza el zapatero– mi papá me pegó por robar una fruta de la ofrenda, nos castigaban por hurtar la comida del muerto y hoy matan para conseguir la comida. Es un mundo raro –canta Chano la canción de José Alfredo Jiménez.
Nos es raro Chano –interrumpe el zapatero– porque ya no pertenecemos a este mundo, somos como ánimas errantes, somos unos muertos Chano y aún así debemos vivir Chano, muertos Chano. Chano mira un papel en el suelo y cierra los ojos.

martes, 19 de octubre de 2010

DESFILE DESDE “EL CABALLITO”

Las hermanas Corral Hernández aprovecharon el banco de su abuela para subir en él y apreciar el desfile del Bicentenario sin que los otros asistentes les obstruyeran la visibilidad. Sube una y más o menos a los diez minutos se relevan.

Al tener tan cerca a un mariachi que interpreta el Son de la Negra se contagian del “viva México” que gritan muchos al oír a los músicos. Es probablemente el momento más efusivo de la noche en esa zona del recorrido.

Las hermanas Carolina y Leticia, de 15 y 16 años, respectivamente, asistieron junto con sus padres, tía y abuela. Todos viven en Culiacán, Sinaloa, excepto la tía, quien será la anfitriona de la noche mexicana familiar. A las 5 de la tarde se ubicaron en la cuarta fila de personas que presenciaban la caravana a la altura de la Torre del Caballito.

Esperaron casi dos horas. El desfile inició a las seis de la tarde en la Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec y a las 6:55 llegaba al sitio donde también se halla el edificio de la Lotería Nacional.

El comienzo lo marcó un mar de nopales tricolores que arrastraba un enorme barco de papel con niños y jóvenes a bordo disfrazados de Miguel Hidalgo.

Es el segmento de la Independencia y quedaban ocho más: “Insurgencia-Revolución”, “Prehispánico”, “Colonia y Barroco”, “Héroes y mitos”, “La gran nación mexicana”, “Cultura popular” (son, mambo, cha cha chá, bolero, danzón y cumbia), “Suave patria” y “Celebración de muertos”.

Luego avanza el Coloso en pedazos: brazos, piernas, tronco y cabeza son remolcados en carros diferentes y son escoltados por marionetas de revolucionarios de 2.5 metros de altura controladas por personas. Más tarde, a las 10:22 pm, ese titán de dudosa personalidad que mide 20 metros, estaría de pie en el Zócalo.

El cielo se nubla, son las siete y media y la noche comienza. Con ello el desfile destaca sus luces multicolores.

Pero antes de que el ambiente se torne completamente oscuro, Kukulcán, la representación maya de Quetzalcoatl ahora convertida en un globo gigante, maravilla a los asistentes que levantan las cámaras para fotografiarlo. Su combinación de blanco y dorado lo hace ver luminoso sin necesidad de energía eléctrica.

Los carros de la “Colonia y el Barroco” se escapan por avenida Juárez, pero una multitud de los personajes de este segmento se desvía por Reforma Norte. Reviven el ánimo de los espectadores de la Torre del Caballito. Pasan las chinas poblanas y los charros, las escaramuzas y el mariachi que adelantó el “viva México” de la noche de independencia.

Era un lugar malo para admirar el desfile más grande de la historia del país, compuesto por 7 mil voluntarios y 27 carros alegóricos. En esa glorieta confluyen tres avenidas y el lugar de los Corral Hernández, sobre Reforma Norte, quedaba a unos de 15 metros de distancia de la procesión, la cual continuaba por Juárez rumbo al Zócalo.

Malo también porque ahí terminaba el desfile y los participantes llegaban con el entusiasmo disminuido; pero bueno porque algunos carros e integrantes del acto desembocaban en Reforma Norte y podían apreciarse muy de cerca, como en el caso del Mariachi, o los vendedores de camotes con sus carritos. Ellos se llevaron la noche.

Los visitantes de Sinaloa se retiran a las 8 de la noche aproximadamente. Ya vieron los luminosos carros de danzón, cumbia y mambo. Se emocionaron con el torito de fuegos artificiales y los alebrijes.

Tanto Rogelio Corral Hernández como Leticia Hernández Soto, padres de Carolina y Leticia, destacaron el interés de los participantes: “Me gustó (el desfile) porque vienen incluidos todos los estados y eso integra a la gente de provincia”, comenta la señora Leticia.

Y es que en el desfile se apreciaron trajes típicos y danzas del interior del país.

El lugar que deja esta familia es retomado por otra que apenas llega. Se trata de Antonio Meza Bracamontes, su hijo Alán de 5 años y su esposa, procedentes de Iztapalapa. Acostumbran ir al Grito de independencia en el Primer cuadro de la Ciudad, quieren ir allá al término del desfile, pero no saben que ya no hay acceso.

El desfile termina con el segmento de Día de Muertos. Incluye marionetas de calacas que acercan sus manos al público para saludarlo. Pero el final de este acto sólo es el preámbulo de la noche del Bicentenario, que para algunos como Antonio no significa mucho pues “todo sigue igual”.

lunes, 18 de octubre de 2010

BRUGADA DONA 34 MIL PESOS DE SU SALARIO A PROYECTOS COMUNITARIOS

Tras la declaración de Clara Brugada: “Inaceptable que la titular de la delegación mantenga un salario oneroso”, la Delegada de Iztapalapa otorgó 34 mil pesos, de su ganancia de 76 mil mensuales, para financiar 12 proyectos comunitarios propuestos por mujeres.

La reducción del sueldo, que pretende mejorar la calidad de vida en una de las delegaciones más pobres, fue seguida por el equipo de gobernación y directores territoriales.

Por medio del programa Entrega de Recursos del Salario Austero, Brugada otorgó 200 mil pesos a los diferentes proyectos, que se consideren, impulsen el desarrollo de Iztapalapa.

Rocío Mejía Flores, encargada de la selección de programas, añadió que estos debían contener un impacto social, coherencia, movilidad, creatividad, sustentabilidad, equidad de género y fortalecimiento del tejido social; para ser aceptados con la ayuda económica.

Los 12 proyectos financiados son: Invernadero Productivo con un cheque por 19 mil pesos, El arte de vivir sana con 15 mil pesos, Deporte y salud para las mujeres de San Marcos con 20 mil; Mujeres emprendedoras, realización de zapatos, con 19 mil.

Cine comunitario en Valle de san Lorenzo con 20 mil pesos, Taller de reciclado: Manos mágicas, con 15 mil, Restauración de Libro Club con 18 mil, Taller de encuadernación 10 mil, Alimentación nutritiva con 12 mil; Tortillería con 15 mil y Derechos de mujeres con 18 mil pesos.

Estamos listas, considerado como uno de los proyectos más fuertes, pretende terminar con el “analfabetismo político” de la mujer y hacer a un lado la frase “mi marido no me deja”.

Gabriela Medina, representante del programa, comentó que los 19 mil pesos servirán para la compra de equipo audiovisual, que se necesitan para las reuniones y difusión del proyecto.

Agregó que esta donación “es una forma de manejar mejor los recursos, que son nuestros impuestos”.



Por: Karina Avilés

¿Doscientos años para esto?

por:Adrián A. P.

A vísperas del 15 de septiembre te llaman. “Mañana tenemos que ir al doctor –escuchas al otro lado del auricular– te levantas temprano, como es día festivo, seguro habrá mucho tráfico”. Aseguras estar listo a las 11 para llegar con el doctor a la una y suspiras con resignación por las vicisitudes vaticinadas por tu madre. Duermes.
La alarma interrumpe tu sueño. Te bañas, vistes, comes y lavas los dientes en 15 minutos porque es el tiempo justo y, sin embargo, al terminar tus faenas matutinas te das cuenta de algo: Son las 11:20 y tu mamá no llegará hasta las 12.
Observas que lleva una pantalón de mezclilla, una blusa y un collar rojo para combinar un poco los colores de la bandera, cuestionas tu patriotismo pues tu vestimenta parece típica del movimiento grunge de mediados de los años noventa.
Mientras salen de tu calle en el viejo Derby te preguntas “Cómo llegaremos a tiempo al doctor” Y es lógico pensarlo si vives al norte de la ciudad, en la Gustavo A. Madero y vas hasta la avenida México Coyoacán al sur del Distrito en día festivo, y no cualquiera, sino el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución.
Por la avenida Loreto Fabela se ven las casas atestadas de banderas y el tricolor patrio. En cada semáforo se acercan a venderte bigotes falsos, crayones para piel y otros artículos que los mercaderes te ofrecen con la promesa de obtener un patriotismo inmediato. Las nubes abren y colocas tus gafas oscuras para evitar el daño ocular.
Hileras de camellones hasta la Avenida Oceanía, pasas debajo del metro de la línea B y buscas en el Guía Roji como salir al Eje 5 para llegar lo más rápido posible. Pero no hay tráfico ni problemas viales salvo aquellos tramos donde las construcciones en honor al bicentenario siguen su curso como si faltaran meses para la celebración.
No ves en las lejanías nada sorprendente, parece cualquier 15 de septiembre, quizá toda la propaganda te había generado expectativas superiores a las que prometían los comerciales.
Apagas la radio, ya estás harto de escuchar programas sobre la historia de la revolución y la independencia, de la estación de radio utilizando su frecuencia para transmitir grupos nacionales desde La maldita vecindad hasta remixes de canciones de José Alfredo Jiménez. Fastidiado, pones un cassette en el reproductor.
Miras en lo alto de unas plataformas, los anuncios de tiendas comerciales, los locales en pleno funcionamiento, las paredes atestadas de graffitis ilegibles y la basura manipulada por las ráfagas del viento que fustigan los automóviles. Tarareas la canción de los Pet Shop Boys y te interrumpe tu madre diciendo: ¿Dónde estamos?
Miras una placa blanca sobresaliendo de un poste de luz: IZTACALCO. En un laberíntico intento, terminas por dar en el Eje 5. El nerviosismo te había impedido ver tu reloj. Te sorprendes: 12:40 y más cuando tu madre dice “estamos cerca”. Un niño se acerca a la ventana a pedirte la lata de tu refresco para su costal.
Llegas hasta la avenida México coyoacán, con diez minutos de sobra. Te apeas del vehículo y, como cualquier día, haber encontrado lugar fue un acto casi milagroso. Dos personas caminan a la par tuya, al otro lado de la acera.
¿Ya fuiste a ver las luces del centro? –pregunta le hombre de paso renco–. Ya –lacónica, contesta la jovencita de falda rosa–. ¿Ya viste reforma, toda la ciudad, cómo la adornaron? –insiste el anciano–. Sí, muy poca cosa, en verdad cuando lo vi sólo pude pensar ¿doscientos años para esto? –contestó la mujer con un gesto de hastío.
Al llegar al consultorio ves a un niño, con la playera de la selección, en espera de su tratamiento para la depresión. Miras su mirada apenada. Recuerdas al niño que te pidió la lata y al para de la conversación sobre el adornado de la ciudad y tú también piensas ¿Doscientos años para esto?

Celebrando 50 años con una linterna mágica

Por Escutia López Nathalie
Con motivo del 50 aniversario de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la American Magic- Lantern Theatre (AMTL) se presentó en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.

La presentación, consistente de una proyección de diapositivas mediante un artefacto similar a los que usaban a finales del siglo XIX, logró reunir docenas de espectadores, en un evento que se presentó por primera vez en nuestro país.

Durante poco más de una hora, el público tuvo la oportunidad de presenciar las pequeñas historias que datan de 1850 y 1915, aunque se presume que el material fue visto por millones de personas incluso en una época anterior a la existencia del cine, entre 1881-1896.

La AMLT fue creada en 1992 por Terry Bor­ton con el fin de recrear los espectáculos profesionales de linterna mágica del periodo victoriano. Cuenta con programas diferentes en su repertorio y suele presentarse en teatros, museos, festivales de cine e instituciones edu­cativas.

Para estas funciones, se utilizó una linterna mágica de 1890, manufacturada por la Ross Co. de Londres. Gran parte de las diapositivas presentadas forman parte de la obra de Joseph Bogas Beale, artista que llegó a contar más de 2 mil imágenes en su haber.
Realizar la obra implicaba fotografiar sus pinturas originales, reducirlas e imprimirlas en una en una emulsión de vidrio que más adelante se coloreaba a mano. De este modo podían producirse miles de copias de los originales.

En ellas, se quedaron muchas historias populares, cuentos, canciones. De entre las historias que se presentaron, encontramos Mi amor es como una roja, roja rosa de Robert Burns, donde la animación tiene lugar gracias al deslizamiento de las placas de vidrio.

Muchos años después, la compañía de la “Linterna mágica”, hizo de las imágenes un evento sin precedentes. En las placas no sólo se observa uno de los orígenes del movimiento en pantalla, sino también varias técnicas que al día de hoy se siguen empleando en la industria del cine.

En El Cuervo de Joseph Bogas Beale, a partir del poema homónimo de Edgar Allan Poe, es con los cambios de ángulo de la cámara y diferencias de enfoque que se logra un efecto dramático. Por último, Fantasmagoría, es la representación de un famoso espectáculo de horror de finales del sigo XVIII, en las imágenes encontramos las primeras tomas con zoom y disolvencias.

Para completar la exhibición, también se presentaron en la sala Nancy Stewart, pianista y soprano; Valerie Nicolosi, mezzosoprano y pianista; y Juan Ignacio Aranda como actor invitado.

Francisco Gaytán, subdirector de Restauración de la Filmoteca, expresó acerca de la AMLT: “La linterna mágica es un espectáculo que tiene más de dieciocho años deleitando a públicos de todo el mundo. Estamos muy orgullosos de poder presentar un espectáculo que celebra no sólo nuestra Filmoteca, sino al cine por sí mismo”.

Desfile Militar

Desfile Militar
Tu oreja derecha está semi muerta. Sí. Ya no escuchas bien, tan solo eres conciente de una joven que grita sin parar, y que provoca en ti unas enormes ganas de voltear y gritarle que se calle. “Amor”, “Guapo”, “Que sexy te ves”, “Al rato te alcanzo”, “Te amo” son las frases que salen una y otra vez de su boca. Y piensas: Por favor, que alguien la golpee para que guarde silencio. Pero ¿cómo llegaste hasta ahí?

Caminas de un lado a otro, mientras tratas de esquivar a las personas que corren eufóricas para ganar un lugar frente al espectáculo. Ocho treinta, y en Paseo de la Reforma los pequeños gritan en las calles, buscan que sus padres les regalen dos pesos para decorar su rostro con los colores patrios, y tú tan solo quieres ver el desfile y regresar a casa.

“Apúrate y quita esa cara de pocos amigos, pareciera que no quieres estar aquí”, te dice tu prima con cara de fastidio. No sabes si ella también está enojada, pero optas por alcanzarla y evitar alguna escena desagradable. En el aire el olor a cerveza aumenta conforme avanza el tiempo, y tú ni siquiera has desayunado.

Permaneces en calma, observas a la gente a tu alrededor, sonriente y con ánimos de gritar: “Viva México”, cada que la oportunidad se presenta. Los policías vestidos de negro se pasean por la calle, pendientes de la seguridad. Se acercan a hablar con las familias, les explican que no podrán pasar la primera valla hasta que den las diez treinta de la mañana.

Como puedes y sin mucho ánimo te recargas en una de las rejas frente a ti y comienzas a desayunar una torta de jamón y queso. No ha señal de soldados o banderas. Das por hecho que el desfile iniciará después de la hora acordada, pones tu mejor cara y tratas de disfrutar el momento familiar.

“Mamá quiero ir al baño”, “cómprame un chocolate”, “quiero un globo…”, son frases que escuchas una y otra vez. Los niños disfrutan de pedir cuanta cosa ven a la venta. Aprovechan que los vendedores ambulantes se pasean más de diez veces frente a ellos, mostrándoles los diversos productos que traen consigo, desde dulces hasta pelotas y globos.

Una estampida humana te empuja de un lado, alejándote de tu familia. Miras de reojo a todos lados y caes en cuenta que los guardianes de la ley han abierto los barandales para que la gente se acerque a la última valla. Te levantas entre enojada y sonriente. Es lo más emocionante que te ha sucedido hasta ahora.

Recorres un largo trecho hasta encontrar a tus conocidos, quienes te reciben con un regaño: “¿Por qué no corriste? Otro poco y te dejamos sin lugar”. Buscas un lugar cómodo para esperar el inicio del desfile militar del dieciséis de septiembre. La gente tras de ti se acumula como la espuma, te giras y observas casi ocho filas hacia atrás. Eliminas la idea de ir a comprar agua.

Tras de ti, una señora enciende su televisor y coloca el discurso de Calderón en vivo para que su familia pueda escucharlo. “¿Por qué no apaga su chingadera? Ya me tiene aturdido con el escándalo” cuchichean a propósito para terminar con la tortura. A ti te altera los nervios. El volumen es demasiado alto y no eres capaz de descifrar las palabras del presidente de la república.

Miras el reloj. Pasan de las once treinta de la mañana. El día avanza demasiado lento, y te desesperas al recordar que el desfile debió comenzar hace más de una hora. Calderón continúa hablando hasta que la pila del televisor muere. Das gracias a Tláloc por ello, y te resignas a seguir esperando.

Tu familia comienza con las apuestas: “¿A qué hora creen que pase el desfile, doce treinta o una y media?”, sin ánimo de discutir optas por la primera opción. Te sientas en el suelo, el aburrimiento te consume cada vez más rápido hasta que por fin tu madre grita emocionada “!ahí vienen, ahí vienen, puedo ver una bandera!”.

Lo militares con su recto porte desfilan uno a uno frente a ti, demostrando que en México sí existe el ejército. El color verde satura las calles, con los cascos y uniformes militares que bien podrías afirmar no han sido utilizados nunca. Los gritos de felicidad por parte de los infantes amenazan con dejarte sordo, sin embargo no importa porque, son sólo pequeñines.

Las escoltas extranjeras hacen aparición, robando la atención de los presentes, quienes asombrados toman fotografías y arrojan serpentinas hacia ellos. “!Que poca madre! Ya no hay respeto” grita una señora al percatarse del hecho, mientras tratas de tranquilizar tus risas para evitar que termine insultándote también.

Huevos llenos de confeti son lanzados por encima de tu cabeza hasta chocar contra los soldados que impasibles marchan al compás de alguna canción de su regimiento. El sudor y el extenuante calor hacen mella en tu persona. Desearías haber comprado una botella de agua antes de correr a buscar un buen lugar.

“Arriba las mujeres”, comienzan a gritar de forma continua las señoras entre el público, pues las adelitas hacen aparición: cargando escopetas y fusiles. Y después las enfermeras, vistiendo un pulcro atuendo blanco, recorren la avenida. Algunas sonríen ante los mensajes de aliento y otras te saludan y dan la mano cuando acercas la tuya para animarlas.

El armamento acuático y todo terreno avanzan de forma lenta frente a tus incrédulos ojos. Jamás pensaste que en México existieran ese tipo de armas. Con sarcasmo comentas: “Eso lo mandaron a hacer específicamente para hoy”. Ni un rasguño, ni un rayón. El armamento parece recién salido de fábrica.

Los niños a tu alrededor tratan con entusiasmo de captar la atención de los oficiales. Algunos tienen éxito, otros tan sólo permanecen con la manita extendida y una expresión de tristeza. No puedes evitar esbozar una sonrisa. Recuerdas tu época infantil y piensas en las mil y un cosas que estabas dispuesta a hacer por tocar a los hombres que protegen al país.

El desfile está a punto de terminar, pero aguantas ni un minuto más en aquel sitio. Ahora tienes una secuela en tu oído derecho, no eres capaz de reconocer sonidos, y te limitas a contestar “¿Qué?, ¿Qué?” a cualquier cosa que tu familia te dice. En tu mente permanece la imagen de la jovencita gritando piropos a cuanto hombre pasa delante suyo.

Usas la poca paciencia que te queda y te abres paso entre la gente hasta salir del tumulto, no sin antes darle un codazo a la chica que te ha dejado sorda. Te disculpas de forma hipócrita y te mueves hasta llegar al otro extremo de la calle. La policía montada es la última en desfilar y tú te sientes extenuada y con hambre.

No supiste en qué momento dieron las dos de la tarde. Tus conocidos se acercan hasta ti y te sonríen “Estuvo lindo ¿verdad?”. Sí, Lo estuvo. No importa que casi pierdes el sentido del oído, ni siquiera que te desmarañaron, ni los empujones. Hacía mucho tiempo que no pasabas un momento así con tu madre. Te alegras de haber sufrido esas penurias, porque al final sólo se festeja el Bicentenario de la Independencia una vez.

Por: Lizbeth Alcibar

domingo, 17 de octubre de 2010

"Memorias de Cuautla"

Arturo Ríos Ruiz, periodista de la ciudad de México, reconoce la importancia de la que llama “tres veces histórica ciudad de Cuautla.”

Desde tiempos de la independencia ha sido ubicada como punto estratégico para planear y llevar a cabo batallas que le darían la importancia que hoy en día tiene. Entre otras cosas, fue cede por algún tiempo de José María Morelos y Pavón.

“Esto era con el fin de tomar la capital del país, puesto que debido a su posición geografía, favorecía al ejército insurgente.” –Menciona el periodista.- “Morelos fue un gran estratega y se situó ahí confiando en que las lluvias le darían un posición de ventaja frente al ejercito enemigo”

Esta ciudad fue sede de una de las batallas más feroces de la independencia. “El sitio de Cuautla no duro setenta y dos días; como se dice. Benicio Montero, elaboro un manuscrito donde relata cada uno de los 73 días que José María Morelos se asilara allí. Este manuscrito podemos encontrarlo en la presidencia municipal de Cuautla.”

En conferencia de medios, llevada a cabo en las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ríos Ruiz reitera la importancia de este, (llamémoslo así), pedazo de historia.

“Una de las batallas que más significativa me parece, es donde se devuelve el agua a el lugar donde se encontraban refugiados Morelos y su ejército; después de sufrir penurias y comerse casi cualquier cosa, se percato que tenían que hacer algo para salvarse.”

"Liderados por galeana, el 14 de abril de 1812 los insurgentes triunfaron frente al ejercito realista devolviendo el liquido vital al lugar donde estaban asentados.”

Es aquí en Cuautla donde se da el caso del niño artillero, cuyo nombre real era Narciso Mendoza. “Este formaba parte del batallón que estaba al mando de Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Morelos.” Mendoza era oriundo de este poblado, para cuando se dio el sitio de Cuautla, el tenia escasos 12 años de edad.

Cuando Félix María Calleja estaba por tomar el barrio de San Fernando fueron sorprendidos por Narciso Mendoza; quién cargo el cañón y lo disparo. “Siempre he sido un periodista con suerte, busque durante 10 años al niño, que es el cañón de Morelos y fue pieza clave en sus batallas.”

Correspondiendo a la importancia histórica de este lugar, se están llevando a cabo una serie de programas que tienen como objetivo difundir las muchas anécdotas que tuvieron lugar aquí.

Podemos describir a Cuautla como un pueblo guerrillero que ha sobrevivido a pesar de lo acontecido. “La situación económica, política y en si la forma de vida de los campesinos, no ha cambiado mucho desde tiempos de la revolución.”

El estado de Morelos es también, cuna de un gran revolucionario. Emiliano Zapata, quién se encontraba de algún modo en guerra en su tierra natal, antes de que propiamente estallara la revolución. Sus causas eran por supuesto, los derechos sobre las tierras.

“Según la información podemos percatarnos que Zapata era un hombre de pocas palabras, pero muy ingenioso como puede observarse en la entrevista que tuvo con Francisco. I. Madero, donde le dijo: “No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado.”

“Se dice que Zapata era un hombre sin educación, yo no lo considero así, era un hombre muy reservado, pero en si no era un hombre ignorante.”

“Después de esa gran batalla, podemos ver que en realidad no hay mucho avance y que la revolución no les ha cumplido a los campesinos. Tendemos, (como pueblo), a conformarnos, a darnos por vencidos y nos hacen falta iniciativa que impulse nuevamente no solo a una comunidad, si no al país entero hacia adelante”. –Comento Ríos Ruiz.-

“El programa que estamos grabando actualmente para Tvc lleva por nombre “caudillos en Cuautla” tenemos como escenografía un ferrocarril de suma importancia, puesto que en el viajaron distintos personajes históricos.” Cuautla posee muchos atributos para que las personas conozcan un poco más de la historia del país, solo hace falta saber dónde mirar.

Por: Getsemani Cortes Sandoval.

Festeja el Frente Popular Francisco Villa el Bicentenario

Por Viridiana Ruiz
Los puestos de antojitos mexicanos, el sonido a todo volumen, el grupo en vivo, los huevos de confeti, las espumas y hasta los toritos de cohetones, no se dejaron ver por primera vez en al menos diez años en la explanada del Frente Popular Francisco Villa, en la delegación Tláhuac.

Difícil de creer, pues siendo el bicentenario se esperaban grandes sorpresas, pero nunca la de que el tradicional festejo no se haría más. Vecinos y los cientos de familiares que éstos convocaban cada año no podían creerlo.

La razón: al parecer los administradores no se lograron poner de acuerdo, por lo que los habitantes de los edificios rojos tan conocidos en aquella delegación, se quedaron con su cuota de 50 pesos, que ya eran ley cada año para el festejo, en la mano.

Es verdad, la música del sonido que se percibía a cuadras antes de llegar a la esquina de la calle Langosta, donde se encuentra el conjunto habitacional; los elotes, las bolsitas con variedad de cohetones de diez pesos y las pelucas de don Miguel Hidalgo puestas a la venta desde la entrada, ya no estaban más.

Pero no todo estaba perdido. El cálido ambiente de festejo se olía a través de las ventanas abiertas de las cocinas que dejaban escapar el olor a pozole, tamales y todo tipo de antojitos más.

Adornos tricolores en los pasillos, niños tronando cohetes a la puerta de sus edificios y música a todo volumen hacían pensar que “los villos”, como son conocidos todos los pertenecientes a esta organización popular, no dejarían que la fecha pasara desapercibida.

Pronto, en el edificio Tototzintle se escuchaba banda, en el Anahuacalli salsa y cumbia, en el edificio de al lado sonaba “El Mariachi Loco” y en el de enfrente prendían su aparato de karaoke dejando que sus integrantes sacaran sus mejores “gallos”.

¿Ley seca? Para nada. Chicos y grandes entraban con botellas en mano, algunos más discretos con sus envases de cerveza dentro de bolsas de mercado. Borrachos aquí y allá. Los alegres con su voz gangosa no cesaban de gritar ¡Viva México! desde los apartamentos, los solitarios con mezcal o aguarrás en mano, sentados en las jardineras.

Y en el momento cumbre, a las once de la noche, el grito se escuchó con fuerza, sin vacile alguno. Pareció que como en el pasado, todos gritaban amontonados en la explanada ¡Viva México!, ¡Viva México!, ¡Viva México! Por única vez en la noche, se sintió como si la tradición no hubiera muerto.

Así, el frente conformado por organizaciones estudiantiles, campesinas, sindicatos y diversos movimientos urbanos populares, festejó el bicentenario.

Aumentará el turismo en los festejos del Bicentenario

Las celebraciones previas al 15 y 16 de septiembre, con motivo del Bicentenario de la Independencia de México, provocarán un aumento en el turismo en la capital de la República. Se estima que 1.2 millones de personas visitarán el Distrito Federal y la ocupación hotelera será del 100 por ciento en la demarcación del Centro Histórico.

El Secretario de Turismo del Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Rojas Díaz Durán, dijo en entrevista que “Delegaciones, sector público y privado, están organizando diferentes actividades, tales como foros, talleres, conciertos, conferencias, congresos y eventos deportivos, mismos que provocarán una derrama económica de más de 3 mil millones de pesos”.

Una de las celebraciones previas al Bicentenario será la gala boxística “Los campeones del Bicentenario” que se realizará el sábado 11 de septiembre en la Plaza de Toros México. Dicho evento contará con la presencia de grandes exponentes del pugilismo mexicano y el boleto general costará 50 pesos.

Erik “El terrible” Morales, Edgar Sosa, Ana María “La guerrera” Torres, Ramón “Niño de oro” Ayala, Reyes Sánchez y Daniel “El tremendo” Estrada disputarán cinco campeonatos mundiales en diferentes categorías, todos ellos organizados por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

“Será un evento muy importante en el que se homenajeará a Raúl ‘Ratón’ Macías, un gran exponente del deporte de los puños, y a José Sulaimán por sus 35 años al frente del CMB y por haber colocado al boxeo como uno de los orgullos deportivos en México”, explicó Alejandro Rojas.

En entrevista al término de la ceremonia de pesaje en la explanada del Palacio de Bellas Artes y luego de un viaje en Turibús por el Paseo de la Reforma, el cuatro veces campeón del mundo, Edgar Sosa, reconoció sentir satisfacción por pelear en el “coso de Insurgentes” junto a grandes boxeadores.

“Es un honor y un privilegio estar en una función de tanto nombre. Ya había alzado la mano, pues considero que tengo el reconocimiento de la gente y de las autoridades para poder estar ahí”, declaró el púgil.
Para concluir con los festejos del Bicentenario se llevará a cabo la Feria Internacional de Turismo de las Américas el 23 de septiembre.

Seguridad y conflicto aéreo

Respecto a la seguridad de los visitantes, el secretario Rojas Díaz Durán dijo: “Hemos tenido reuniones con el Procurador de Justicia, Miguel Ángel Mancera, y con todo el cuerpo diplomático de la Ciudad de México, por lo cual la seguridad para los turistas está 100 por ciento garantizada.

El conflicto laboral de Mexicana de Aviación es un tema que preocupa a los turistas, ya que la Ciudad de México se verá afectada en un 15 por ciento por pérdidas en económicas en vuelos de la aerolínea.

“Lo hemos subsanado abriendo puentes con otras líneas aéreas hacia la Ciudad de México. En Europa lo estamos haciendo con Aeroméxico, Iberia y British Airways. En América Latina con Lan Chile; y en Estados Unidos con American Airlines.

“A la Ciudad de México prácticamente no le va a afectar, a quien sí le afectará es a México como una señal negativa de que la aeronáutica en el país no es la mejor”, aseguró el Secretario de Turismo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Conmemora Cuautla Arturo Ríos Ruiz

Erick Pinedo González

“En un momento en que tanto se habla del centenario y bicentenario, las opiniones están divididas. Pienso que la revolución no le ha cumplido al campesino, porque la pobreza ahora está más enseñoreada que nunca. Las estadísticas reportan cuarenta millones de gente pobre… pero pobre, pobre”.

Arturo Ríos Ruiz, historiador y periodista, ha dedicado su vida al ejercicio informativo, la política e investigación. Fuera de toda formalidad, comparte su conocimiento y experiencia durante una peculiar conferencia de medios, en el estudio B de televisión de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Nacido en Técpan, Guerrero, hoy en día coordina los enlaces editoriales de TVC Noticias. Muy particularmente, estudia la ciudad de Cuautla y sus héroes, en especial a uno de sus conciudadanos más famosos del periodo independentista: “hasta ahora yo soy el historiador que más le ha dedicado páginas a Hermenegildo Galeana”, asegura.

Dicha ciudad, en el estado de Morelos, resulta un lugar histórico que forma parte de las joyas del país. En ésta, la ciudad tres veces heroica, la Atenas de Morelos, se llevó a cabo un sitio durante 73 días en 1812, cuya liberación fue una de las grandes proezas en la búsqueda de la independencia mexicana.

“En sus cinco años de campaña, fue el evento más importante que enfrentó José María Morelos. El resultado de la batalla determinó que el ejército español podía ser vencido”, arguye el periodista.

Félix María Calleja, general al mando de las tropas españolas, calculaba que en dos horas acabaría con los insurgentes: cinco mil sublevados aguantaron la presión de 12 mil soldados españoles durante casi dos meses y medio.

“El sitio de Cuautla tiene una gran historia en cuanto a ese espíritu de soportar todo lo que paso mientras no había agua ni comida. Ya no podían entrar los víveres. Fue algo fatal. De tal manera se ofrece indulto a Morelos y sus hombres, éste le contesta: la misma gracia la concedo a Calleja y su gente. Pero en el fondo sabía que tenía que hacer algo pronto porque el hambre ya estaba matando los suyos”.

Con la ciudad sitiada y privada de agua por los realistas, Morelos ordena cavar pozos que pronto se secaron debido a la demanda por comer, beber y asearse. Bajo estas circunstancias, las personas dentro del territorio debían incluso consumir cualquier animal que encontraban, desde lagartijas hasta insectos.

Para solucionar el problema de escasez, dice el también historiador, “Hermenegildo Galeana, que había sido el mejor operador de Morelos, sale con un contingente hacia un batallón enemigo, un grupo considerable y bien armado que cuidaba el corte del agua”.

En lo que los insurgentes pelaban y comenzaban a ganar, otro grupo construye un torreón para proteger el caudal del agua. Así, el Batallón de Guadalupe comandado por Galeana, se hace del fuerte, el cual nunca pudo ser recuperado por los españoles incluso después de veinte intentos, devolviendo el agua y la vida a Cuautla.

Durante sus investigaciones en aquel estado, Ríos Ruiz halló una pieza significativa del periodo que indaga. Un cañón llamado “el niño”, por su pequeño tamaño, obsequio para Morelos de los hermanos Galeana. Uno de los cuatro utilizados para defender la ciudad de Cuautla:

“Yo siempre fui un reportero con suerte: encontré la primer pieza de artillería de Morelos. Todos lo daban como una anécdota, como leyenda o creación. Fui a entrevistar a un historiador, Salvador Ruedas, y en la plática me dice: yo tengo “el niño” aquí en un museo. Tenía yo quince años buscándolo”.

En una de aquellas batallas, los realistas tratan de tomar una trinchera por sorpresa asesinando a los encargados de los cañones enemigos. De ahí el inicio de la famosa anécdota del niño artillero, Narciso Mendoza, quien defendió el fuerte al activar el arma balística que apuntaba a la entrada en peligro:

“Murieron ocho importantes oficiales de Callejas, trescientos realistas y doscientos heridos; se vislumbró la retirada española, dándoles el triunfo a los insurgentes”, según el investigador guerrerense.

“Por la operación, empuje, entrega y operatividad militar que había desarrollado Galeana, éste instrumenta su propia estrategia y logra romper el sitio. Lo que significó un triunfo para Morelos y Pavón, al manchar los blasones que gozaba Calleja como alto militar: traía el prestigio de haber derrotado a Hidalgo en dos ocasiones, luego detenido y fusilado”. La emancipación continuaría.

Parte fundamental de la historia mexicana ocurre en estas tierras, en donde, cien años después, el cadáver de Zapata llegaría a reposar, pero no así su leyenda:

“Fue temerario, aparentemente iletrado, pero no era de familia humilde. Para las condiciones socioeconómicas de la época, era un hombre que comía, que fue a la escuela. Tenía cierto estatus social, pero sin llegar a ser rico. Era un hombre con visión”, le describe.

“Era un joven que a los diecisiete años ya ocupaba un cargo en la junta de Cuautla”. Cuando muere Torres Burgos, iniciador del movimiento armado en el sur del país, Zapata toma las riendas de la revolución en Ayala, vecino municipio de Cuautla, en el mismo estado.

Doscientos años después del sitio, y cien tras el inicio de la revolución, la situación actual del país para Ríos Ruiz se mantiene en la ignominia:

“No podemos decir que todo esta bien. Han leído que la educación en el país es una de las peores del mundo. Pero bueno, eso es un mal sistema político”.

Esto es sólo una pequeña parte de la inmensa y compleja historia de México narrada a través de un activo en el tema del territorio. Los testigos siguen ahí, en completo silencio: paredes, campanas, balazos, armas que asesinaron por nuestra emancipación y soberanía. La historia de un territorio, un país, escrita con sangre.

Fuentes pasivas:

Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM. Diccionario de escritores mexicanos siglo XX: desde las generaciones del Ateneo y novelistas de la Revolución hasta nuestros días. Universidad Nacional Autónoma de México. Centro de Estudios Literarios. México, 2004.

  • Ríos Ruiz, Arturo. Hermenegildo y los Galeana: el brazo fuerte de Morelos. Instituto Politécnico Nacional. México, 2007.